El “Kihap” es primordialmente, un grito y la máxima exhalación combinados que se emite al efectuar algún movimiento que implique esfuerzo dentro de las técnicas del TaeKwon-Do. Al gritar se provoca una contracción de los músculos abdominales que se traduce en un incremento de fuerza y velocidad en el movimiento y por lo tanto, aumenta su efectividad y que disponemos a utilizar en el momento preciso como una explosión.
Al realizar una forma, ya sea esta básica o avanzada el momento de emitir el kihap determinará el clímax de la misma, momento en el que se debe descargar toda la energía interna que posemos para darle mayor énfasis a ese movimiento. La forma de expresar el grito dentro de algún combate determina la seguridad del practicante, muchas veces al emitir un kihap extremadamente fuerte paraliza momentáneamente al contrincante por unos segundos, tiempo suficiente para iniciar nuestro ataque, ya que psicológicamente el contrincante pierde un poco de su confianza en si mismo. Además de que realizar el kihap nos deja en un estado conocido por los orientales de “no mente” es decir que deja la mente en blanco por un segundo aprox; que nos permite confrontar el miedo.
La relación movimiento grito existe tanto en nosotros los seres humanos como los animales de todas las especies. Como ejemplo de ello tenemos los movimientos sincronizados y el vuelo majestuoso del águila acompañada de su "chillido", que de alguna manera es un equivalente de nuestro kihap. De la misma forma vemos como un felino ruge al lanzarse sobre su presa. Si tomamos en cuenta los ejemplos de animales antes mencionados y además el hecho de que un niño recién nacido une de manera natural sus primeros movimientos con su estridente llanto, podemos concluir que la relación esfuerzo-grito es tal vez, lo más natural que poseemos y que por lo tanto, nos une más a la naturaleza misma.
El kihap es de vital importancia para llevar a cabo cualquier movimiento de TaeKwon-Do, pues, al gritar se imprime mayor fuerza al movimiento, ya sea una patada, un golpe, una defensa, un desplazamiento.
La energía no es tanto fuerza bruta como podría pensarse sino un razonamiento convertido en fuerza inteligente; la razón y la acción deben ir juntas, como brújula que guía, y hélice que empuja hacía una mayor eficacia en los movimientos. Un movimiento escaso o falto de energía, es decir, cuando no se emite el grito o kihap, es decir sin energía, no coopera en nada consigo mismo, sino que duda y vuelve a equivocarse, por eso nunca adquiere la confianza en sí mismo ni la fe en los resultados de sus acciones, factor indispensable para acometer proezas difíciles.


