miércoles, 25 de mayo de 2022

El kihap o grito de guerra (Energía concentrada)

             La palabra Kihap tiene como origen etimológico las raíces “Ki” (que significa espíritu o energía) y “hap” (que significa concentración), por lo cual lo definen como una contracción del diafragma que expulsa el aire retenido en los pulmones de manera violenta, lo cual se convierte en una liberación de energía que se relaciona con la consecución del silencio interno. La correcta ejecución del kihap se logra al emitir desde el punto de energía interna, que se encuentra en el vientre bajo, de acuerdo con algunos expertos debe ejecutarse de manera corta y seca similar a un estallido.

 El Kihap es primordialmente, un grito y la máxima exhalación combinados que se emite al efectuar algún movimiento que implique esfuerzo dentro de las técnicas del TaeKwon-Do. Al gritar se provoca una contracción de los músculos abdominales que se traduce en un incremento de fuerza y velocidad en el movimiento y por lo tanto, aumenta su efectividad y que disponemos a utilizar en el momento preciso como una explosión.

 En otras palabras, el kihap es una canalización de la energía que se proyecta a través del grito. Como en la mayoría de las artes marciales, la energía “ki” es la base del taekwondo y se concibe como un componente fundamental que existe en el universo y que también poseen internamente las personas; de esta manera se obtienen cualidades que le permiten la ejecución de acciones asombrosas. Por lo cual, el control de la energía a través de la respiración es de suma importancia en la práctica del TaeKwon-Do y otras artes marciales coreanas, ya que ayuda en el manejo de esta fuerza; esto se logra a través de ejercicios que consisten en el entrenamiento en la zona del bajo vientre a unos dos dedos debajo del ombligo mencionado anteriormente. Debido a esto, existe la creencia de que el cinturón que llevan atado los practicantes de las artes marciales en la cintura, tiene relación con la administración de esta energía, ayudándola a llegar a este músculo en el que, además, se encuentra en un punto de acupuntura.

Algunos académicos coinciden en que el kihap puede considerarse como una de las formas más antiguas de psyching-up, es decir, de mentalización para ejecutar mejor un movimiento, sobre todo aquellos que son explosivos. Está demostrado que para ciertos deportes este tipo de técnicas de mentalización son de gran utilidad, y funcionan como un estímulo cognitivo que mejora el desempeño antes o después de la ejecución al incrementar el poder o la fuerza según sea el caso. En el caso del kihap, se trata de un estímulo a través de la vocalización, que es una técnica de mentalización, que también ha sido estudiada en el campo deportivo con resultados positivos en atletas de algunas disciplinas que demandan la canalización de altos niveles de energía.

        Al realizar una forma, ya sea esta básica o avanzada el momento de emitir el kihap determinará el clímax de la misma, momento en el que se debe descargar toda la energía interna que poseemos para darle mayor énfasis a ese movimiento. La forma de expresar el grito dentro de algún combate determina la seguridad del practicante, muchas veces al emitir un kihap extremadamente fuerte paraliza momentáneamente al contrincante por unos segundos, tiempo suficiente para iniciar nuestro ataque, ya que psicológicamente el contrincante pierde un poco de su confianza en sí mismo. Además de que realizar el kihap nos deja en un estado conocido por los orientales de “no mente” es decir que deja la mente en blanco por un segundo aproximadamente que nos permite confrontar el miedo.

 Según The use of Ki to "psych-up" and increase strength, un estudio realizado por Tshampl, M.A para una tesis de maestría de la Universidad de Iowa, se indica que no hay un acuerdo entre la comunidad científica sobre la efectividad física o psicológica de este tipo de técnicas, no obstante, el mismo estudio, realizó un experimento en el cual encontró que el kihap es más efectivo en aquellas personas que comienzan en la práctica de las artes marciales. De manera personal, he llegado a emitir kihap de forma inconsciente en ciertos movimientos y siempre resulta en una especie de automotivación que mejora mi concentración durante la ejecución de una forma o dentro de un combate, aunque también el kihap se ha convertido en una expresión de júbilo como consecuencia del disfrute de las artes marciales. 

La relación movimiento grito existe tanto en nosotros los seres humanos como los animales de todas las especies. Como ejemplo de ello tenemos los movimientos sincronizados y el vuelo majestuoso del águila acompañada de su "chillido", que de alguna manera es un equivalente de nuestro kihap. De la misma forma vemos como un felino ruge al lanzarse sobre su presa. Si tomamos en cuenta los ejemplos de animales antes mencionados y además el hecho de que un niño recién nacido une de manera natural sus primeros movimientos con su estridente llanto, podemos concluir que la relación esfuerzo-grito es tal vez, lo más natural que poseemos y que por lo tanto, nos une más a la naturaleza misma.

Finalmente, el kihap es de vital importancia para llevar a cabo cualquier movimiento de TaeKwon-Do, pues, al gritar se imprime mayor fuerza al movimiento, ya sea una patada, un golpe, una defensa, un desplazamiento. La energía no es tanto fuerza bruta como podría pensarse sino un razonamiento convertido en fuerza inteligente; la razón y la acción deben ir juntas, como brújula que guía, y hélice que empuja hacía una mayor eficacia en los movimientos. Un movimiento escaso o falto de energía, es decir, cuando no se emite el grito o kihap, es decir sin energía, no coopera en nada consigo mismo, sino que duda y vuelve a equivocarse, por eso nunca adquiere la confianza en sí mismo ni la fe en los resultados de sus acciones, factor indispensable para acometer proezas difíciles.



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